Wednesday, June 20, 2007

“Dinos como Sobrevivir a esta Locura” (Recuerdos de Vacaciones)


Periodo estival, periodo de pausa, de respiro, pero “dinos como sobrevivir a esta locura”, algo de eso importa? se puede descansar secretamente adormilado por el Vallium de los 15 días hábiles? pero “dinos como sobrevivir a esta locura”. Carpas, viajes, ajustes de motores, no olvides el saco, los huevos y ese librito por si acaso nos dan ganas de leer, lo mas probable es que durmamos más de la cuenta nos ganemos una insolación de putamadre y se nos hinche el juanete buscando un lugar piola donde echarnos un polvito al aire libre o lisa y llanamente nos descueremos por ese bronceado flaite por que el bendito bloqueador se nos quedó en el botiquín de la casa y aquí puta que son caros.
Llevemos a mi madre, y a la tuya, a quién dejar la llave de la casa para que alimente al Nerón, no cacho mucho al vecino, tiene cara de pocos amigos, y la otra vecina fue la que nos echó los pacos el día del asado y la bailanta, pero “dinos como sobrevivir a esta locura”.
Según la Real Academia de la lengua, Vacaciones: “Suspensión parcial de los negocios y los estudios, asueto”. Otra acepción puede ser cambio de rutina, dejar el stress de las obligaciones cotidianas, de la administración de la buena vida, colegios, pagos de cuentas, levantadas a las siete, la teleserie, las noticias, el copete en fin. Difícil romper inercias en la era de las inercias. El tema siempre es hacer lo que otros hacen; si todos trabajan como chinos, yo también trabajo como chino; todos autito, yo también autito; todos hablan como el personajillo de moda, yo también hablo como el personajillo de moda; todos vacaciones, yo también vacaciones. Otra maña, queremos hacer en 15 días todo lo que no hicimos en los 350 restantes y esto multiplicado por la vida, queremos viajar, arreglar la gotera del techo que nos cagó el modular nuevo, dormir a pata suelta, arreglar el jardín, pescar, visitar al tata en el hospicio, bañarnos en paradisíacas playas, echar un polvito con un amor de verano, o con la señora aunque sea en una cama playera llena de pulgas. Están también quienes les baja la intelectualidad veraniega y meten a presión en el huequito del bolso entre el shampoo y la toalla el librito que no han podido terminar en todo el año, de’sos que “te hacen parecer + inteligente”, que claro está, volverá con el marcador de hojas en la misma página en que ha estado desde el invierno.
La carretera, en auto, micro o bus pirata, el mismo infierno estival de descansadores que no descansarán hasta llegar a un buen lugar de descanso, llámese playa, río, laguna, lo más lejos posible -pa’que cachen el nivel de descanso que uno se pega- No eche sobre peso, agüita pa’l viaje, cuidado que se sobrecaliente el auto, no abrir de un viaje tapa del radiador (posible quemadura de 2° grado en manos y cara) y por favor “dinos como sobrevivir a esta locura”.
La verdad no tengo auto, señora, ni pega estable, por ende menos vacaciones oficiales, pero “dinos como sobrevivir a esta locura”, y confieso que el cansancio de la ru(t)ina también llega por estos lares, así como así, como lo leen, lo escuchan o lo ven, solo quería escribir algo que me diera la excusa de contarles que a pesar de’ste calor de fritanga aconcagüina salvé el verano gracias a un librito “Dinos Como Sobrevivir a Esta Locura” de Kenzaburo Oé, autor que de Japón es, o sea nipón del país del sol naciente, moderno, post Hiroshima, burlón con sus héroes imperiales, descarnado y a veces cruel. Recomendable su lectura (ojo, premio Nobel y todo). Aunque sea como dice Hess “solo para locos” en ningún lado aparece la receta para sobrevivir a este embeleso, aunque pienso que sólo leyendo se logre rasguñar un poco ese telón monomaniático del éxito, para así se filtre un poco de sensatez… o viceversa…no sé, locura al fin.

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