Tuesday, January 30, 2007

BUSCABA LA FORMA DE ESCRIBIR UN TEXTO DE LARGO ALIENTO Y ME DIO ACIDEZ




Las maneras que tiene un animal
para alimentarse y darle otra palada de carbón
a la máquina, tiene un carácter a veces aberrante
Basta con poner un hueso entre cinco gatos hambrientos
y encerrarlos en un ataúd para que comience
el acabose del mundo (otra vez)
Basta con ver el comportamiento de un diabético frente a una heladería para quedar ahogado en las babas
en las espumas de la frustración
(sólo unos carbohidratos bastarán para matarme)

De noche suelo levantarme por líquido y fumar la colita que me espera en el estaque del W.C
cruzando de pasadita por el refri para malearme algún bocadillo
Lo que me hace muchas de las veces entrar en estos
mundos comunicantes previa reconcilia con Morfeo.
Duermo:
y en un dos por tres me veo repetir la escena del pitillo en el W.C o en un refri en tinieblas, donde la gran mano de dios, de
un gladiador, mi madre o mi conciencia me levanta por el pescuezo para verificar mi pedigrí, dejándome caer en el caracol onírico del water
lo que me hace despertar con una mueca de temor pánico
para, acto seguido, levantarme por otro bocadillo, y así sigo y sigo sin concebir realidad.

El cuerpo en esta levedad alucinada pierde la grasa
o la magra carne de bistec con toques de ajo frito todo en su jugo
untado con migas de marraqueta que pierde esperanza según pasan los años, la gastritis, la úlcera o el colon irritable,
(¡el estomago señores!, no el corazón, ni el alma)
Y cómo no acordarme con toda esta remembranza pastichera de nuestro Gran Hermano piedra de la poética bulímica, que se comió todo Chile incluido este peacito de mi pueblo por el que, según dicen, también paseó su Bisnes literario con maquinaria pesada y todo.
Pero todo no pasa de ser parte de ese gran mito de estómago favorecido por la hípergula la hiperescritura y el “don de la sed” que suele ser tremenda por estos lares y, que aun no entiendo como aguanto y, por que salió a colación
(por lo mismo)

Y por lo mismo me hago a la idea de fantasear con el estomago
vacío de tripas flojas como chunchules, que harían gritar de asco
a más de alguna flaca con cara de lechuga

(al pensar en chunchules, me sube un gas medio acidito
que regulo apretando el mentón contra la manzana de Adán
así difumino el chanchito por todo el monitor y queda empañadito)